martes, 12 de mayo de 2015

Barca sin remos




Se fue A dormir aquella noche de principios de aquel año marcado por ella misma, como año de la verdad. Tres de enero, punteaba aquella noche en el calendario que sujeto a la puerta de su frigorífico esperaba sin lamentos. 


Pensando en que los reyes venían y a ella no le traían como de costumbre nada o en todo caso olvidos.


Estaba sola, vivía sola, y ahora dormía con un perro de peluche que yacía sobre el colchón de su cama cuando la encontraron a los cuarenta de días de haber dejado de vivir. De vivir una existencia intranscendente y muy poco efectiva a nivel familiar. Las juergas que se había metido con sus amigos eran despampanantes, sin embargo no supo confraternizar con la familia, ni siquiera con sus hermanos, que los tenía y se hacían cruces de como siendo Úrsula hermana menor, jamás tuvo un secreto con ellos.


Nadie esperaba un final así. Ni siquiera ella misma pudo imaginarlo, a parte que por sus actos y detalles se lo había buscado sin darse cuenta, o dándose;  sin importarle como quedara luego la cosa. En el transcurso de sus fechas se había enfrentado a un cáncer de mamas, del que gracias a Dios salió indemne, y a la cirugía de extirpación a la que tuvo que someterse en una de las clínicas de la ciudad. Todo ello, sin que su familia más cercana supiera nada al respecto y sufrir sola el ambulatorio, la crisis y el post operatorio.


A Úrsula la debió marcar muy contundente su infancia, quinta hija de una familia pobre y con una educación floja, tanto que no fue valedora para hacer que entre ellos existiera lo más esencial, el cariño y el respeto con aquellos que la hubieran llegado a querer.
Una época la del racionamiento, tras una guerra incruenta y vivir en una casa exigua, en un barrio crítico y a las afueras de la ciudad, donde se hacinaban y casi dormían unos encima de los otros.


La única hija que abandonó el nido a su tiempo y a la fuerza, en contra de todos los demás que no veían con agrado que la joven se alejara de todo aquel repulsivo padecer silencioso e inaguantable, con las envidias e intrigas de dos hermanas mayores que ella, más mezquinas y más feas, que algo de celos sórdidos debían tenerle por la falta de comprensión que le dispensaron a lo largo de los años futuros, tanto fue así que ella misma murió como una perra, sola y abandonada por el amor fraterno




Se preguntaba muy a menudo y lo admitía, que a lo largo de su peculiar devenir, igual debió ser más familiar o más complaciente con sus allegados, los pocos que pudiera tener y actuar de una forma más benigna con ellos, sin que nadie que no fuera culpable pagara por culpas que no le correspondían. 

El carácter de cada cual es especial y que las cosas se hacen a veces sin considerar y nunca sabes donde esta lo que después resultará o te dejará al margen de cuanto se celebre a tu alrededor.

Soltera, desconfiada, no estuvo mal en sus años verdes, antes del cáncer y ahora ya en la tercera edad, le colgaba todo y no se gustaba, sus tendencias sexuales algo raras,  jamás adelantó nada sobre ese tema tabú pero con seguridad fue secreto como muchas de sus vivencias, como tantas de sus opciones.


Falta de amigos varones no tuvo. De hecho había vivido siempre a costa de ellos, con su favor y sin trabajar y el poco tiempo que perteneció a la seguridad social, fue en esfuerzos mínimos y remunerados de forma natural por contratos cortos de duración y con más absentismos que los impíos a misa de doce.
Los viajes que había disfrutado en su juventud y madurez, más de un agraciado por la suerte los querría para sí, recorriendo medio mundo, las Américas, Europa y algo más que no contaba por no dar envidias.


La cenicienta de su casa pero sin zapatos de cristal, y con vestidos de marca, disfrutando de sus tendencias nunca confesables que hacía sospechar a más de uno sobre el amor de su vida, sobre sus normas sensuales y por sus gustos especiales.


Jamás nadie quitado el Hacedor, sabrá en la forma y en el modo que vivió, y menos en el que murió. Detalles que quedaron a posteriori pudieran decir o insinuar esto o aquello, pero verdadero, lo que se dice auténtico, nadie lo conocerá. Se los llevó a la tumba


Los facultativos dictaminaron y así lo reflejaron en los documentos, que fue una despedida rápida, súbita y sin dolor y si ellos lo dicen pues será como indican a pesar de todo ello, la soledad de final quedó en sus cosas y en sus instantes finales detalles que pudiera haber sido de una forma distinta a la imaginada, más dolorosa, menos rápida y escasamente agradable por la pena y por la soledad del instante final. Sin poder agarrarse a nadie en su paso a las tinieblas






2 comentarios:

Esperanza sandoval santander dijo...

Me gusta perderme por tus escritos porque emanan sensibilidad humanismo problemática y técnica. Gracias por compartir con tanta generosidad. Me gustaría conocerte y charlar un rato.http://esperanzasandoval.blogspot.com.es/search/label/SENDEROS

Anónimo dijo...

Bona nit tocayo
L'he llegit i he intentat penjar un comentari però no he pogut o no n'he sabut prou.
El trànsit sempre el fa un mateix; el que importa és cóm s'ha viscut i les vegades que has esgarrepat moments de Felicitat...
Salutacions cordials

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