viernes, 4 de abril de 2014

Habla de amor


_ ¿Sobre que podemos hablar?_ Le dijo el Psicólogo a Norma _ Sobre el amor_ Le contestó de forma segura aquella joven mujer. A la vez que la acomodaba en el sofá de la consulta, ajustando su cuerpo con preferencia.

_ ¡Si podemos! _ comentó el médico psiquiatra_ Mira te hago unas preguntas ¿De acuerdo? y las respondes con lo que primero se te acuda. Imagínate, que no soy tu terapeuta sanador, que no soy tu Psicólogo, que soy tu amigo, que me conoces de siempre y que además nos apreciamos y nos tuteamos.

_ Esta muy bueno. ¡Vale!, Comienza tú a preguntar y te contesto sin pensar_ indicó ella

_ Ahí va mi duda  ¡La primera!_. Estás enamorada en la actualidad de una forma, que solo lo sabes ¿cuándo te angustian las noches?, Cuando no puedes dormir, cuando le deseas brutalmente, y  ¿por la intranquilidad de no tenerle cerca?

_ ¡A ver!   …¡Sabes!  Le has pegado en el ojo. O sea te explico. Yo salgo con alguien un buen hombre, tiene sus limitaciones pero es bueno. ¡No es en él!   En quien pensaba en esas noches. ¡Es en otro! Con el que me enjugo, que ya se fue.  Al que tuve que dejar ir. Por alguna razón que aun no lo he arrancado de mis pensamientos.

_ ¿Era sacerdote? _ indagó el clínico, sentado tras el sillón, y ya con una luz tenue para concentrar todas las sinergias de la sanación

_ Mejor dicho  ¡Es!  Eminencia  ¡Sí!   …y muy joven, aunque no lo parezca.

_ Dentro de tu felicidad, que la tienes cuando retozas con él, no tienes remordimientos de conciencia por estar liada con semejante personaje, ¿estás complacida en tu conciencia? crees que te liberas a menudo de toda esa contrición, de ese llamado pecado, para pensar en ti misma.

_ Pienso que puedo mejorar, me falta cierta disciplina, constancia ahora, lo del cura ya esta pasado, es ya historia. Además fui yo la que siempre trate de salir de eso y lo hice físicamente luego,  la persona con la que salgo ahora me hizo enojar. No fue grave, pero me disgusté y ahí volví a recordar al otro y se coló en mis pensamientos de nuevo. No creo que sea amor, hay muchas cosas de ese capellán que no me agradan y otras que si quedaran en mi corazón ¡claro!

_ Si el sacerdote te dijera ¡VEN! Lo dejarías todo ¿Como en el bolero?

_ ¡Eso es lo raro!, creo que no de buenas a primeras. Creo que no lo haría, dejar todo mi rollo actual, perder todo lo que tengo me seria difícil, por eso ¡no sé!,  ¿Por qué aún lo sigo añorando?

_ Entonces tu respuesta ofrece dudas. Dejarlo todo, con el lío que tienes sería difícil. Que puede más en ti, la aventura, la comodidad, la seguridad o esa relación apasionada y furtiva que solo te lleva a la propia locura. Además; él está casado con la iglesia y tu otro amante actual tendrá compromiso.

_ No, casado ¡no! Divorciado luego de veinte años de matrimonio Sencillamente no se entusiasmó, se aburrió de su mujer. Suele pasar, y yo también le dije al final que quería algo serio, algo mejor y lo tenemos. ¡Creo yo, que aún dura! _ siguió hablando la paciente, ya con los ojos entornados _ Él me dijo que no quería hacerme sufrir y que no se comprometería fácilmente. Yo me aleje naturalmente, volvió para fin de año a la capital ni yo ni él nos volvimos a buscar y ahí quedó. Hasta que nos volvimos a enamorar en Semana Santa de hace un par de años.
 En cuanto al clérigo, solo nos buscábamos para yacer algún fin de semana, éste sí, que no dejaría todo el chocho que tiene, ni por mí, ¡Por nadie!

_ Entiendo, pero a ti aún te fluyen deseos ardientes por tus venas en cuanto al presbítero_, preguntó suavemente el doctor a Norma, que ya hablaba bajo los influjos de la tranquilidad de una semi hipnosis.

_ Es una añoranza rara y si es por ese lado no creo. Es la pasión que compartimos lo que extraño, el estar fuera de lo normal, el que un prelado de la iglesia tuviera valor de dejarlo todo por amor, el pecado mortal que nos inculcaron desde la religión, quizás abrí los ojos y eso es lo que me hizo aflojar en mi sentimiento.

_ Y como mujer enamorada y ansiosa de amor, ¿lo has contrarrestado?

_ Era muy fácil estar con él, naturalmente me atraía. ¡Era muy judío el cabrón!  Ves cuando alguien te gusta y parecía que está hecho para ti.

_ Ya sabes, que la felicidad no se tiene a la medida de los deseos

_ Creo que extraño esa pasión y lo que sentía estando con él. Fue lindo y no vuelve fácil algo así. ¡Es raro!, ¡Sé lo que es! Merezco algo mejor, por eso me fui como pude,  pero aun está en mis sueños. Ya no puedo precisar, cuando hablamos en confesión. Fui a su ciudad, a la Catedral a verle, y me preguntó, así como es él.
Travieso y directo si podría quedarse en casa al venir a la playa, donde veraneo.  Naturalmente eso es una locura, mi madre está en casa y no es fácil disimularlo. Sencillamente me reí y le dije que no era posible, además él tiene todo una estructura  donde quedarse si viene.
Nada más fue una fechoría, pero le dije que aceptaría ir a tomar algo con él si venía, y él me dijo _ ¿nada más tomar algo?_  le contesté_, que era lo mejor que podíamos hacer, lo más sano_. Solo eso, ya no me contesto nada.
Él quería venir para todo, para disfrutar del sexo, para follar como un poseso y yo no le di mucha cabida. Ahí quedó, es mejor así debe hacer su vida. Yo estoy ya en otra parte con otro hombre.

_ Decir que estás tocada por Cupido, ¿sería mentir?  Es igual que estés ocupada con otro amor, tú sabes, que en los momentos de placer cierras tus ojos y piensas siempre en el cura, que cuando te excitas con palabras u obras, el primero es él. Por las noches en tus últimos deseos interviene él.

_ No creo que sea amor, es que a veces encuentras alguien que te llega dentro y sientes que tienes cosas en común. Ese tipo por más que la razón te diga que es un cínico incorregible, es para olvidarlo. Mi juicio me dice que todo es mejor si no está, y por eso estoy aquí en el neurólogo, para curarme si puedo. La persona que hoy está conmigo, es buena, tiene sus limitaciones, es menos apasionado y calmado pero está y tiene su atractivo también.

_ Eres una paciente admirable. Sincera, sencilla, directa y concisa ¿Te lo habían dicho alguna vez? _ Habla del capellán, como te enredó. Ya que por la experiencia que me da la profesión. Todas las mujeres que han sido atraídas por un cura, las iniciativas siempre han partido desde el confesionario, de ellos.

_ Porque lo dices, de donde sacas esa conclusión señor Psicólogo    … ¿No me burlo eh? _ siguió argumentando Norma_, me resultó simpática tu conclusión por eso te replico.

_ Norma, las preguntas las hago yo, quedamos en que tú solo confesabas y sin demasiado pensar, esto es un análisis para llegar a una conclusión y poder medicarte si es preciso. Ten la amabilidad de responder, por favor.

_ Le conocí en una homilía que dio en una inauguración de una iglesia, yo estaba en la primera fila y noté que me miraba de forma inadecuada, yo me dejé llevar por la lascivia y no le hice miedos al reto. Entonces tan solo era Obispo, muy joven, inexperto. ¡Eso creía yo y muy simplón!  Se las compuso para acercarse tras la charla y me dijo que si me había confesado alguna vez con un Obispo.

Quedamos en que esa confidencia se daría y me dio fecha, para encontrarnos al sábado siguiente, en uno de los jardines botánicos del Parque de los Jazmines. O sea que me citó en un cementerio.
Le encontré, medio aturdido en su fe, teniendo graves dificultades para sentirse emocionalmente equilibrado y después siempre he creído que era una estrategia suya, para desnudarme y llevarme a la cama.

Me puso al frente de una organización eclesiástica, con otras mujeres, para que el vernos con tanta asiduidad, no levantara comentarios y no fuese más que una excusa derivada de la administración de la estructura diocesana. En la organización estábamos tres mujeres que le atendíamos sus insolvencias sexuales y con toda su cara nos presentó a las tres y puso todo lo que pudo de su parte, para que nos hiciéramos amigas. Además del hijo contraído con otra joven que había quedado en la ciudad donde le ordenaron.
Nosotras sabíamos que eso era pasajero, aunque alguna se entendiera con él, desde hacía más de dos años, vejándolas a su placer y las cambiaba cuando lo creía oportuno, cuando se cansaba de alguna nos repudiaba sin el más mínimo crédito y como estaba en la cúspide de la fe, nadie podía pensar que era un crápula. Un disoluto cachondo y sensual.

Hasta que conocí y me enamoré de Isidro, un buen tipo, sencillo sin tanta fe ni tantos estudios divinos pero con una sinceridad que muchos la quisieran. Sanador de mentes perdidas y un tipo genial. Todo nos iba de maravilla, hasta que le tomé celos por una chiquillada. Me enfadé con él, sin necesidad y sin que llevara culpa, tan solo porque no quiso que me volviera a salir con la mía y pretendiendo que lo nuestro llegara a ser una relación normal de una pareja natural.
Todo obedece a la rabia contenida que llevo, por el último desprecio del puñetero cura. Eso es todo señor psicólogo. El resto me lo callo porque solo me atañe a mí y ya no quiero dar más definiciones. Tan solo quiero llegar a tiempo a pedirle perdón a Isidro, que seguro está sufriendo y preparado para darme un escarmiento.

_ Levántate del diván Norma_ sugirió el médico, no tienes nada, que no se pueda curar con la normalidad del día a día, ve a casa y espera a tu Isidro, que sin duda ha entendido tus problemas y como siempre sabrá como reparar ese sufrimiento que llevas. ¡Ves…!  como a veces es bueno ser sincera y sacar toda la miseria humana.

El neurólogo la ayudó a levantarse del diván y la acomodó con mucho afecto en la butaca que tenia frente a su mesa, mirándola con una sonrisa de aprobación y de sinceridad explosiva.

_ Me perdonas, ¡Doctor! podrás perdonarme_. Exponía Norma con dos lágrimas enormes que descendían de sus oquedades_. No he querido hacerte sufrir más, eres lo mejor que me ha pasado en mi vida, con diferencia _, finalizó Norma su cuerda, enjuagándose los ojos sutilmente con un pañuelito de tela.

El Doctor tomándole las manos y acercándolas con suavidad a media altura, le replicó susurrante_ Te quiero Norma, ve a casa y espera mi llegada. No tardaré.


_ Gracias Isidro, eres el amor que no merezco.

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