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domingo, 16 de agosto de 2026

Futuro artificial

 



Querían engañarse ellos mismos. Se habían cargado el turismo con sus normas, con los abusos establecidos sin pauta en los precios y con sus leyes. Leyes que por otra parte las habían establecido cuatro empresarios mal avenidos.


En el Rincón del Castaño Pelado. Nombre de la posada sita en la avenida, charlaban el dueño de la venta, con un adicto bebedor de cebada embotellada.

El patrón del enclave, no era otro que el fanfarrón Marco. Un gañán que había engañado a Trini, hija del dueño del primer hospedaje de la villa, con la que se enredó hasta dejarla en cinta, y se casó, para vivir del cuento siempre jamás.

Charlaba con una de las presencias perennes y mañaneros de ese antro. Un casi entontecido y ebrio sieteciencias. El nunca poco denostado Poncio. Un vividor y vacilante vago de profesión, hijo del terrateniente local, que vegetaba entre tranca y barra desde la mañana a la noche.

Como de costumbre su charla se establecía en lo primero que se les pasaba por su lúcida cabeza. Siempre... o discutiendo, o reprochando al que solía cumplir con la pauta

—Pues este mes de julio. No creas… que no hay gente—. Dijo Marco a su habitual cliente mañanero el ínclito Poncio, mientras degustaba su quinta cerveza en la barra de ese Castaño Pelado, cercano a la Playa Muda.

La sempiterna barra y cafetería, abierta siempre y ubicada al final del paseo costero.

—Creo que los culpables habéis sido vosotros, y no me refiero a ti en particular, que siempre estás activo y con las puertas de par en par, dando servicio y atención al sediento, pero…tus colegas, cuando no tienen cerrado por horario su cocina está fuera de horario y dejan de atender—. Alegó Poncio aseverando con tristeza y quedó en espera de la respuesta de Marco.

—Sabes que pasa, que se han vuelto acomodados de la noche a la mañana, y en vez de dar asistencia a los clientes, les dan con las puertas en las narices. Es temporada alta, y habría que aprovechar, que el invierno es duro. Se creen estos que dirigir una cafetería, un mesón o un bar, es cosa reservada a sus caprichos.

¡Ojo que no se estresen! Que es peor, entonces sacan su mala educación y encima son los ofendidos. Están con el pensamiento y con la razón condenada de no estresarse los muy sacrificados—. Hizo un gesto de desaprobación y añadió.

—En vez de aprovechar este tiempo que es el que vienen los forasteros, y poder afamar el negocio, pues lo contrario. Carecen de personal, faltan camareros y gente de apoyo. ¡Vamos… de lo principal!

No son profesionales de la restauración. En vez de dejar el descanso para los periodos establecidos, todos cierran el mismo día, a las mismas horas y aquello de <Ajo y agua>. Si lo quieres lo tomas y si no…<A joderse y aguantarse>. No sería más propicio repartir y dejar el descanso para el invierno. Cuando sea más favorable y Playa Muda esté sin gente. Pues ya te digo—añadió Marco—, se han hecho poderosos de facto.

Poncio interrumpió a Marco para hacer un nuevo reproche, que muchos de los vecinos de Playa Muda, estaban en desacuerdo.

—A quien se le ocurre, matar la identidad de un lugar tranquilo, como es Playa Muda, para volverlo en una locura infernal—. Amplió datos aquel fiel caballero con estómago de cervecero, meciéndose el cabello y mirándose de pasada, en el espejo sujeto de la pared tras del mostrador de la barra, y siguió.

—¡Quien coño tuvo la idea! De dar un nombre quimérico de denominación a esta zona, sin merecerlo y además compararla con una región muy famosa de la cercana Suiza, y para qué. <La Helvecia du Poble>… ¡Porque además de no conseguirlo!

Ni se le ha dotado al entorno de infraestructuras, plazas hoteleras, áreas comerciales, cines o teatros. Sin olvidar lo principal y más necesario; como son las zonas de avituallamiento ni restaurantes—. ¿No has notado—preguntó—que ha venido menos turismo este año? O quizás, soy yo el que anda despistado, porque veo mucha menos gente en la villa, sobre todo por las noches. Terrazas vacías y muy, pero que muy poco ambiente.

—Será por el mal tiempo, los incendios, y ese jodido terremoto. La invasión de las mafias, la crisis política y el tantísimo calor que nos ahoga. Sin contar con la programación nefasta de las fiestas, que han recortado de forma visible y muy mucho el presupuesto… — consensuó Marco.

—Pues fíjate que yo no opino de esa forma—adujo Poncio—. La gente está pelada, los sueldos no ayudan al ahorro, se vive el instante, y cada día que pasa está todo más revuelto. Como si fuéramos a padecer no ha mucho… de un cataclismo que nos estamos buscando… la misma humanidad.

 

Pasaron cien años, de aquel instante en que Marco y Poncio vaticinaron aquellas imaginaciones, tiempo en que ambos habían subido a las tinieblas del purgatorio, como les correspondía a los dos por sus trayectorias.

Playa Muda, ya no existía, ahora era una sucursal de un poderoso Resort financiero y vacacional americano, bautizado como Villa Excélsior, una residencia regida por aquello que en un principio se le denominó IA, o sea inteligencia artificial.


Como siempre. Un capricho de los poderosos.



autor: Emilio Moreno





lunes, 29 de enero de 2024

Qué es talento artificial.

 











Una jovencita le preguntó a su abuelo que significaba “Inteligencia artificial”, y este sin saber de qué se trataba quiso aclararlo tanto que le contó un cuento incomprensible a su nieta de diez años, y sin pretenderlo se le fue la pinza. Comenzando a dilucidar en voz alta, mientras la niña, se miraba perpleja a su viejito como se explicoteaba.

 

Nos bombardean con el talento imitado. Es otra forma de engaño.

Esa inteligencia famosa, que la denominan con el vocablo de artificial,

debe ser otra estratagema, otra forma de doblegarnos y que no rechistemos,

tenernos en un puño, para hacer con nosotros de sus antojos.

Igual podrían haber buscado otra palabra para describirlo, sin embargo, van a lo que vende, a lo que enreda, jugando al despiste y siempre marcando la dirección opuesta donde debemos fijarnos.

 

Da un poco de miedo. La verdad.

Se puede confundir todo, si no se controla con leyes justas y que sean concisas.

Son tecnologías que simulan la voz original de protagonistas que incluso ya ni están en este mundo.

Trucando con fotos e imágenes falsas, manipuladas con tanta perfección que confunden con la propia realidad. Sumadas a películas de personajes que no han tenido nada que ver con los intérpretes de las propias historias.

 

Sobra esa inteligencia, la superficial,

que con ella se ayudan, los descerebrados,

tratando de inculcarnos con sus mil sembrados

nuevos puntos de vista, sin ser pericial.

 

En el último cuarto de siglo, las cosas han cambiado bastante.

Algunas ni siquiera las comprendemos, sin embargo, callamos y las aceptamos, como si cualquier cosa.

Miramos a otro lado sin pedir explicaciones, o sin importarnos como si no fuera con nosotros.

Muchas de ellas son vitales y nos han hecho ganar comodidad, nos han facilitado mejor la convivencia, nos han ayudado a mejorar y comprender lo que antes era prohibitivo.

 

La niña interrumpió la charla de su abuelo, con una frase hecha

-        ¡Que me estás contando!

-        No me estás aclarando la cosa,

-        ¿Estás fumado?

Con mucha índole la niña invitó al abuelo a callar comentándole.

-        Déjalo, ya lo he buscado en Google, y me lo ha aclarado con dos palabras,

 ¡Tío te enredas mucho! Perdona tronco, de tío nada. ¡viejo!

 Espera que llamo a la enfermera y le digo te chute un poco más de ese nítido para colocarte un poco más” jevi”.

 Dejarás de estar chungo y así permitirá serenarte con un porrito.

 

La jovencita fue a buscar a la asistente, para que le atendiera, mientras el veterano, siguió murmurando entre dientes y sonriendo por haberlo confundido su nieta con un tío siendo el abuelo.

 

 

Carecen de paciencia,

Se creen subliminales

pretenden ser esencia,

igual iluminados,

por la ya inteligencia

llamada artificial

No es posible frenar

el avance total.

 

 




Enero 2024.