Mostrando entradas con la etiqueta Cartagenera morena. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cartagenera morena. Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de marzo de 2023

Ayer fue el dia del "padre"

 







 

 




Ayer dimos festejo al padre,

con la memoria, en su lugar.

Evocación y mucho encuadre,

Los buenos ratos sin purgar,

sus aciertos y gran alarde,

que los viví junto a mi madre.

 

Momentos y alegrías evoco

instantes y penas con gozos,

que todos no fueron tampoco.

 

Instantes que tanto sirvieron

para formar lo que presumo.

No siendo al gusto ni sufrieron,

del interés de predominios,

que pretendía con mis humos

vencer entre mis escaseces.

 

Momentos y alegrías evoco

instantes y penas con gozos,

que todos no fueron tampoco.

 

Quizás y sin quizás comprendo,

tantos consejos que atendía,

a la fuerza, sin más refrendo;

creyendo ser palabrería,

verbosidad paterna y densa,

que espesa y mucho, me servía.

 

Momentos y alegrías evoco

instantes y penas con gozos,

que todos no fueron tampoco.

 

El tiempo que todo lo asume

me puso al cabo y en su sitio.

Ocupar su plaza con quicio,

aquella que fue, de mi padre

y ahora soy yo el del juicio. 

 

Momentos y alegrías evoco

instantes y penas con gozos,

que todos no fueron tampoco.

 

 



 

No hay cariño como el paterno,

si se considera confunde,

dura para siempre, es fraterno

aunque alrededor nada abunde

un cariño así, es eterno,

es claro, muy limpio. Me infunde.

 

Momentos y alegrías evoco

instantes y penas con gozos,

que todos no fueron tampoco.

 

Mi padre; que buenos recuerdos,

tan serio, tan digno, tan fuerte;

y a veces que malos momentos.

Por discordancias tan inertes.

Hace tiempo que no lo encuentro,

se me fue un febrero y no ha vuelto.

 

Momentos y alegrías evoco

instantes y penas con gozos,

que todos no fueron tampoco.

 

Lo noto cerca, cuando pienso,

y a veces lo evoco, sintiendo.

Me deja mensajes de ascenso,

y lo noto a veces sufriendo.

En noches silentes muy tenso,

se anuncia conmigo durmiendo.

 

Momentos y alegrías evoco

instantes y penas con gozos,

que todos no fueron tampoco.

 

Sucesos de insatisfacciones,

de las que ahora, nos reímos

en las tantas conversaciones,

que mantenidas permitimos,

y yo, en estas intersecciones

recordándote nos ceñimos

.

Momentos y alegrías evoco

instantes y penas con gozos,

que todos no fueron tampoco.

 

 


 

 

 









No es necesario que interprete

todos mis lamentos ahondados.

Ahora que todo es un brete

en mundo desconfigurado,

percibo un signo con ribete

donde resides instalado.

 

Momentos y alegrías evoco

instantes y penas con gozos,

que todos no fueron tampoco.

 

Una persona no sucumbe,

si la mantienes en tu mente.

Yo a ti padre, porque me incumbe,

te llevo dentro, simplemente,

quiero que el mensaje retumbe,

y me guardes eternamente.

 

Momentos y alegrías evoco

instantes y penas con gozos,

que todos no fueron tampoco








martes, 20 de julio de 2021

El gato que maula.

 










Tengo un gato que me avisa

de posibles infecciones,

si no te avienes, con risas

inicia las discusiones.

 

Los alemanes dijeron:

Cuidado con el contagio.

Mira que nos advirtieron,

prepara bien tu epitafio.

 

Comienzan sus vacaciones,

en España lo permiten.

Bebamos de botellones

Sus políticos lo admiten.

 

Los ingleses prohibieron

recalar en la comarca.

Con sospechas advirtieron 

que el virus aquí no abarca.

 

Una vez llegó a la playa

Se quitó los calzoncillos.

Las abuelas se desmayan,

y tocaron los palillos.

 

“Por la boca muere el pez”

Por donde entran, las toxinas.

A ver si yo; de una vez,

puedo catar las sardinas.

 

Todo esto es una risa,

podemos pasarlo bien.

Debajo de mi camisa,

crepita y rasga un vaivén.

 

Siga guardando distancias

procure lavarse así.

Vigile con tantas olas,

No se ahogue por ahí.

 

Ya me explicarás que miedo,

esto no debe seguir.

No te chupes nunca el dedo

En su dermis, va el Covid.

 

Mejor me lo tomo a broma,

y me rio muy feliz,

que la vida es una goma,

y nos crece la nariz.

 

Amigos no se confíen

Que no estamos cien por ciento.

Todo el mundo sabe mucho

y hay muchos muertos. Lo siento.

 

Mi gato ya me aconseja,

que les deje descansar,

que el virus tras de la verja.

muy pronto puede cruzar.




 

 


domingo, 27 de septiembre de 2020

Para estar a tu lado.

 








Cuando me vaya, ya sabes donde voy.

Te lo he dicho mil veces, lo conoces.

Es lugar simple, sin ruidos ni voces,

donde me gustaría estar, ¡Como soy!


Intuirás desde ahí, la luz que te ¡doy!

Proyectando mi amparo sin esboces.

Velando por ti, sin ruidos feroces,

sabiendo que invisible, amparando, estoy.


A cambio, el sonar tosco de campanas

desde el Calvario, bajo el gran olivo.

Descansar con el trino en las mañanas.


Es un destino, sin sustitutivo.

¡Poder verte al llegar! Teniendo ganas.

tú; en tu casa y yo viéndote furtivo.












sábado, 29 de septiembre de 2018

Noticias de la memoria



¡Ay padre... le dijo un hijo al cielo!


Recuerdos me trae la guaracha
ésta que escuchamos con gusto
quisiera no darte un disgusto
cuando en el cielo se oye un chacha

Que siento tu amparo en la racha
y a veces cuando no lo espero
limpias con tu aire mi sendero
dejando mi gusto en escarcha


                               


Pensando en la melodía del Paraíso


Memorias musicales madre
en tu silencio así pactaban
y como siempre no quedaban
huecos evitando un descuadre

Tu música, que no taladre
y que pueda quitar las trabas
era feliz así. Adaptaba
Callando, sin que nadie ladre






Remitente: el deseo y el recuerdo
dirigido a : Ellos








lunes, 24 de febrero de 2014

Cinco minutos. ¡Nada más!




Acostumbrado a contar historias ajenas parece que los misterios y los detalles deben ser distintos de cuando declaras intimidades. No lo son, y lo sabía, aunque no quería darme por enterado.

Las conmociones iguales, y las necesidades las mismas. Siendo comunes para todos los humanos, que las cosas que les ocurren a los demás a ti también te llegan y debemos aceptarlas.

Hoy les hablaré de mí, en primera persona.  Necesito explayarme porque me embarga la pena, una condena ciega no fácil de edulcorar y que tampoco apetece que de ella salga un falso sentimiento. Estoy sentado muy solo, como me gusta, para dejar correr mis sobresaltos y me es tan distinto a otras ocasiones que ni siquiera lo comprendo.


Ayer incineramos a mi padre.  


Después de un Vía Crucis tan doloroso como intenso. Dejando su cuerpo deshecho por el padecimiento silencioso que imprime esa enfermedad maldita. Amén de haberle hurtado su espacio cognitivo que le privó de una despedida natural.


Podría escribir la frase tan asistida de: “estoy vacío y roto”. Sin embargo mentiría puesto que es completamente anverso a lo manifestado. Estoy lleno de rabia e íntegro para desahogarme contigo.


¡Sí! Contigo, porque sé que ahora no me miras a los ojos y puedo emocionarme sin que tu intervengas. Porque si se escapa una lágrima, no tendré que justificar nada y a mi modo, iré expresando si llego a ser capaz, todo ese cúmulo de irritación que me embarga.


Rabia por no poder haber hecho mejor las cosas, por haberme perdido tantos instantes que deberían haber sido nuestros y no supimos administrarlos.

Ira por tener que pagar un peaje de vida excesivamente caro, sin poder explicarlo para que me entendiera.

Cólera, por no ser el tipo hábil y desinhibido que a él le hubiese encantado. Pálpito en mi corazón sabiendo se llevaba consigo aquellos momentos que debería haber compartido conmigo y no supo o no quiso hacer.

Dentro de toda la circunstancia, desde el mismísimo momento, en que pereció en mis manos, dando su último suspiro a poca distancia de mi persona, supe que las cosas no están dispuestas por capricho, que debía ser así por algún motivo.

Incluido el momento imborrable de la exhalación de su alma, cuando la enfermera lo asistía y certificaba: le acompaño en el sentimiento.

Comprendí que todo se difuminaba cuando el conserje del Tanatorio se acercó y me dijo_ ¿Quieren despedirse ya?

_ ¿Despedirme? _ pregunté _  y entendí lo que quería transmitir sin necesidad de más verbo. Lo trasladaron a un oratorio contiguo y acompañados de nuestros amigos accedimos sin pensar.

De sus amigos, compañeros, familiares, vecinos, que nos rodeaban en silencio, sin el más mínimo suspiro. El capellán hizo una puesta en escena generalizada y supe entonces que sonaba su canción preferida. El trío de músicos interpretaba su melodía, aquella que tantas veces habíamos compartido cantando, sin pensar que sería la destinada a ser su música celestial

Le siguieron otras oraciones, pero yo ya estaba fuera de aquel lugar, sin él, sin mí y despojado de toda realidad. Fueron cinco minutos, los últimos que estaría con él. Cinco minutos para expresar de forma subliminal. Cuanto le quería.