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domingo, 23 de agosto de 2020

Aires de vanidad

 


Perfecto idiota es, aquel que mira
por encima del hombro, a la gente
sin tratarla, y sin ser muy diferente.
Maltratando, y así se nos estira.
Ese ego dócil que no ve, y remira
a contra luz la falta deficiente,
que usamos al tratar por exigente,
a ese prójimo, que no nos admira.
.

No nos admira, porque le desaira
esa actitud negada y prepotente,
que peregrina, de forma insolente.
Sometiéndole como el viento gira.
Por inmerecimiento y por mentira,
que sobre ellos, vertimos normalmente,
pretendiendo después, ser tolerante,
y que nos traten con calma y sin ira.
.

Quizás es, porque aún, la gente aspira,
a ser más normal y más consecuente,
y no mirar, color ni descendiente.
Ni raza, ni país; del que respira.
El mismo aire que yo, ¡Así transpira!
Si es del norte o del sur, o de ahí enfrente.
Si es bajito o persona muy valiente.
Es humano, por lo tanto, retira.
.

El insulto que piensas porque expira,
ayúdale a ver su fin tan presente,
y sin ser una carga, referente,
destapa tu amistad que no conspira.
.
.
Yo probé aquel regusto, en Cachemira.
Vilipendiado fui, como insurgente,
y cuando sembré la espiga y simiente,
del tolerar. Vi cómo se delira.
.
.




domingo, 28 de junio de 2020

Recordando al: Váter Cósmico








Recordáis como comenzaba mi novela

          El Váter Cósmico.

os dejo una pincelada, por si os viene de gusto repasarla, o adquirirla.




En tres vuelos diferentes de la compañía Spanweby Airlines que salen hoy desde el aeropuerto de Barajas, se encuentran tres hombres: Javier, Manolo y Ángel, compañeros de trabajo y asesores de venta de productos sanitarios.

Todos ellos provienen de una gran empresa alemana que está radicada en Zaragoza y necesita dividendos, mejores ventas, cash y resultados, intentando abrir frontera en varios puntos de la geografía mundial.

El Departamento de Ingeniería idea una opción para la venta de sus sutilezas fuera del país y en sus agendas tiene previsto preparar a equipos de vendedores para que trabajen en distintos puntos del globo, con el motivo único de engordar su facturación y llevando su producto líder, que consiste en un váter automático que ayuda en los esfuerzos, tira solo de la cadena y limpia perfectamente los esfínteres del usuario aseándolos con higiene pulcra, sin dejar rastro de mugre y sin hacer heridas.

Por tanto, el producto ha de ser conocido en el mundo entero por su versatilidad. Ahorra cantidad de agua y detergentes, y se auto friega perfectamente, aportando un mantenimiento sumamente barato, higiénico y desinfectado. Cada cinco segundos se autogestiona activando una tarea de asepsia muy pulcra, y sin dejar enzimas ni bacterias, debido a esa tecnología tan de vanguardia.

Quieren expandirlo a la vez en países que, por razones de mercado, estos inventos innovadores llegan algo más tarde. A lugares donde tengan salida y puedan distribuirse sin demasiados problemas.

Enviando como prueba piloto a tres noveles y selectos vendedores con cierta experiencia pero con unas dotes extravagantes, según los test probatorios de profesionalidad de cada uno de los comerciales, que sin duda les confieren unas capacidades excepcionales para el trato con la gente, la venta y el encanto.

Además, ¡claro!, no tener vergüenza para hacer la demostración en cualquier situación. Bajarse los pantalones en escenarios impensables para demostrar lo fácil y sencillo que es el acto de “hacer caca” en público, sin el menor indicio de vergüenza. Dirigido a los humanos en general y más a esos pobres y sufridores estreñidos que les resuelve el problema con el disfrute del mejor sanitario inventado.

Han de abrir mercado donde les asigne la dirección de la conocida empresa Schissen Lecker, que, traducido al castellano, sería algo así como “Defecar Gustoso”, líder en el mundo de los sanitarios higiénicos.

Ahora que las ventas han bajado por la crisis y que fuera de las fronteras parece verse mejor la luz de los negocios y los tratos comerciales, es el mejor momento para lanzar el maravilloso sanitario.

Javier lleva boleto para Costa Rica, Manolo ha de desembarcar en Nicaragua y Ángel tiene que afianzar sus ventas entre Chile y Perú, para dar cobertura a los dos países. Con lo cual la salida de sus respectivos vuelos difiere en unas horas.

Mientras, los tres vendedores se encuentran en el aeropuerto de partida y se alegran al poder departir experiencias, hacer apuestas de quien sería el que vendería más retretes, casuística y forma de venderlo, doctrinas en las demostraciones y ganas de triunfar. Y, al mismo tiempo cambiar opiniones al respecto del producto.

Idea que han tenido los sabios del Departamento de Expansión, al intentar distribuir el producto estrella de la empresa: el auténtico e irreemplazable: Kosmische Wasser, en español conocido por Váter Cósmico.

Javier lleva destino y ha de aterrizar en el aeropuerto de Juan Santamaría, a 18 km de la ciudad de San José, capital de Costa Rica. En Coronado le espera un departamento chiquito donde pernoctará y desde donde viajará por todo el país y reportará las ventas a la Sede Central en Zaragoza.

Manolo hará lo propio en la terminal de Augusto C. Sandino, a tan solo 11 km de Managua. Destinado en Nicaragua, con el propósito de vender en todos los centros comerciales y con la indicación de proclamar a los cuatro vientos ese magnífico retrete, tan ergonómico y tan perfecto para llevarlo incluso a poblaciones cercanas a la selva, por sus prestaciones y salubridad.

Ángel tomará tierra en el aeropuerto de Tacna, el famoso y aclamado Carlos Ciriani, en Santa Rosa, no demasiado lejos de la ciudad peruana, frontera con ..........



Seguirá en próximo episodios, 

saludos y gracias





sábado, 23 de junio de 2018

No hay sobras



















Todo no va a ser pena en este mundo,
existen cosas por las que luchar
y críticas que no se han de escuchar,
a pesar de existir mi “ no “, rotundo.

De mi “ego” nulo, ni excesos ni abundo,
de sobras pocas y, ansío achuchar
con valentía y sin el despechar.
Para mi gozo y mi pasmo fecundo.

El “ no “ está siempre aquí, es ya leyenda,
por tanto mantengamos la cordura
y la firmeza de ir por buena senda.

Sin dar lástima y con mucha ternura
a quienes no merecen reprimenda
y a los intolerantes, mi hacha dura



jueves, 15 de marzo de 2018

Alboroto en la mente.

Èrase una vez, un lugar alejado, donde las ilusiones se cumplían y los milagros existían.
De eso ya hace muchísimos años— contaba una abuelita a sus dos nietos—,sentados al  borde de la acera, mientras se comían su merienda.
Aquella anciana narraba uno de aquellos relatos de su juventud. Convencida que en la vida hay detalles y sucesos incomprensibles.
Una vivencia de su propia carne, un recuerdo inolvidable que lo llevaría impregnado en su memoria mientras viviera. 
Tendría yo unos veinte años— recordaba la yaya— y estando en las playas, despues de haber bajado de la barcaza, desembarcando todo el pescado que habíamos conseguido la noche anterior, cuando comenzó a llover de forma impulsiva. No era lluvia para hacer el bien, era una tormenta que nos sorprendió con un fuerte tornado que se nos llevó la barca entera, con el pescado y cuatro de los seis pescadores de los que habíamos vuelto de faenar.
Tan solo quedamos, mi amiga Escarlet y yo misma, muy dañadas por el fuerte vendaval sin sentido, tendidas en la arena, completamente desnudas y rebozadas de aquella arena fina y pegajosa. Arenadas y con vida, gracias a unos salientes de la misma costa, que hicieron de parapeto y de freno a la furia del mar, del viento, de la lluvia y de Dios. Evitando caer por el desfiladero sobre el rocoso del mar, donde hubieramos muerto con seguridad.

De las cuatro personas que se llevó el tornado, junto con la barca y el pescado, iba Humprey, mi mejor amigo, con el que sin duda me hubiera casado de no desaparecer y creer que estaba muerto. Dos primas mías Yacarta y Fedosia y un abuelo llamado Judas, que a la vez era el propietario de la barca. Un hombre muy huraño del que casi todo el pueblo recelaba, por su caracter y que a la vez, daba de comer al necesitado que se acercaba y le solicitaba su ayuda.

Cuando volvimos al pueblo y contamos lo ocurrido, nadie podía creerse lo que había pasado, ya que en el interior del poblado, aquel dia, no había dejado de lucir el sol y la temperatura no bajó de los treinte y ocho grados, sin una gota de agua de lluvia y menos aún un viento tan doloso como es el que lleva un tornado,

Nadie supo jamás de Humprey, de Yacarta y de Fedosia, ni de Judas, la barca no apareció y ni yo ni Escarlet, pudimos explicar realmente que es lo que nos había pasado, ni por supuesto aparecimos con la pesca realizada en la noche anterior.
Cuando explicábamos lo sucedido, nadie creía lo que les referíamos, aún y sin haber encontrado los restos de la barcaza, ni los cuerpos de las personas que se llevó aquella tragedia.

Decían que era cosa del espíritu de los mares y que no entendían como nosotras dos habíamos quedado en tierra indemnes de todo daño. Algunos llegaron a creer, que nosotras éramos protegidas de los dioses y por ello, habíamos quedado con vida.
Las autoridades de la isla, no quisieron saber nada y no abrieron ninguna batida para buscar a las personas, ni siquiera saber que es lo que había sucedido, y encontrar una respuesta a todo aquel dilema, tan doloroso para las familias de los desaparecidos.

Pasó el tiempo y los habitantes de Isla Mosquito, se olvidaron de todo lo que aconteció aquella noche trágica, hasta que lo lograron, con la rutina todo volvió a ser normal.
Un buen día un barco procedente de Madagascar, que a su vez provenía de Cabo San Prudencio. Con una compañía de artistas del Circo Mortimer, atracó muy a las afueras del embarcadero y bajaron de esa embarcación, mis primas Yacarta y Fedosia, como integrantes del harem de uno de los califas dueños del espectáculo.
Humprey las acompañaba y en aquel entonces era el domador de las grandes fieras de aquel monumental circo. Judas, había rejuvenecido y se había transformado en un hombre mucho más joven desde que partió aquella noche nefasta a pescar. Ahora era un gran personaje y propietario de todo cuanto llevaba aquel inmneso buque.

Algo había pasado en aquel tiempo, porque ni Judas, era él, ni atendía a ese nombre.
No recordaba tampoco que él había nacido en la isla Mosquito. Mis queridas Yacarta y Fedosia, no eran ellas mismas. Habían cambiado tanto que no respondían ni tan siquiera a los nombres con que se les había designado a la hora de nacer. No saludaron ni conocían a sus padres ni hermanos.

Aquel entorno que les había visto nacer y que tantas veces les sirvio de escenario de juegos, recordaban en modo alguno. 
Humprey, que de toda la vida había sido una persona simpática y alegre, se había vuelto en un tipo de los que no puedes acercarte, por estar siempre por encima de la verdad. De su verdad, que no quería decir fuera la auténtica. Todo era un galimatías y nadie entendía nada.
Se instaló el circo en la explanada de la plaza del mercado y las lonas del gran circo, lo cubrian todo, para dar espectáculo a los setenta y tres pobladores de isla Mosquito.

Los fieros leones no parecían  fieras de temer, en vez de bajarlos atados o en jaulas los tenían tomando el sol, a los pies de un gran barreño con agua para que bebieran y en vez de ponerles grandes pedazos de carne, para que comieran hasta hartarse, les pusieron tan solo una fuente con hierbas y flores. 
Los trapecistas eran gigantes de dos metros y medio, no necesitaban red, ni escalera para acceder al trapecio de la gran sala de espectáculos, tan solo con levantar los brazos, podían asirse a los bártulos que proporcionaba aquel espectáculo.
Me acerqué a mi antiguo amigo, para ver si me reconocía, y uno de los leones se abalanzó sobre mi y comencé a gritar—uno de mis nietos saltó de la acera—. Me sujetó por las muñecas y me sacó del centro de la calle para evitar me atropellara cualquier vehículo.
Cuando desperté, estaba ingresada en el Manicomio de San Pretencioso, aquejada de una dolencia grave de cambio de personalidad, nadie conocía a mis primas, Yacarta y Fedosia. Ni tengo nietos, ni jamás existió un circo llamado Mortimer, con leones amaestrados que comían flores.
Gracias a mi enfermera Escarlet que me cuida sigo y quiero "Volver a empezar".

















sábado, 21 de mayo de 2016

¿Quien es el catalán del Caribe?









En el 2010 se publicó en este 
mismo bloguer"Lo que siento, ...lo escribo" una crónica, que se denominaba: ¿Dónde está el catalán del caribe? y nadie respondió a la llamada, nadie le hizo el menor caso, teniendo tan solo cinco visitas a lo largo de estos seis largos años. Sin dejar comentario alguno y quedando toda la interrogante sin responder.



No hubo interés por conocer aquella respuesta hecha a la pregunta que hacía el título, aquella incertidumbre que se lanzaba al mundo. La crónica tan solo mostraba una imagen, que adjunto a este escrito, donde se podía apreciar una sala muy moderna con una foto incrustada, de un famoso humorista de aquel año dos mil diez.







Ha llovido mucho desde entonces, se han vertido toneladas de palabras en este espacio, en el blog que ahora estás leyendo. Con una inmensidad de versos, con quintales de rimas, tonadillas, canciones, grafías, y muchas historias.








Con numerosas vicisitudes que han hecho enternecer a bastantes, emocionar a tantos otros y porque no decirlo pensar a más de uno. 
Detractores imagino que habrán, pero como no han dejado siquiera nota de desencanto pues no puedo arrojar esa cifra.











Ya sabéis como es el mundo y sus gentes, variopinto y además es una verdad lo que expongo a continuación, frase del pueblo que desconozco su autor, pudiendo ser de autoría anónima, que dice: La gente té amará por lo que eres.. y otros te odiarán por la misma razón. 








Por tanto hemos de acostumbrarnos a ello. ¡Acostúmbrate"








Desde aquellas fechas he publicado más de setecientas cincuenta situaciones, transvertidas en diferentes cuentos, narraciones, sonetos, poemas, décimas y octosílabos. Las que han arrojado un montante de ciento sesenta mil accesos al contenido del propio bloguer, de lo cual, os doy las gracias por vuestra generosidad y por vuestro apoyo. 
He publicitado mis libros, y todas las aportaciones que he hecho para otros autores, he anunciado mis cuitas literarias, he ayudado a mis colegas y amigos escritores y poetas, cantantes, músicos, humoristas y todo aquel que se haya acercado a mi para conversar, del tema que fuera. ¡Nadie ha preguntado! ¿Quien es el catalán del caribe? ¡Nadie!





Recuerdo que vivamos en la época de los años sesenta, muy en medio de esa centena de años, o pudiera ser la de los setenta, igual podría más bien que fuera en esa década. Cuando las ganas de crecer nos podían, cuando los árboles competían con nosotros en la fuerza y en los deseos, cuando ganabamos en una carrera a según que galgos.




Entonces cuando éramos tan chavales, pertenecíamos a Acción Católica, _ No había otra cosa, en nuestro barrio_, Cuando Lluis Silvestre, en una de esas salidas que hacíamos con las guitarras, las maracas y los bongos, cuando comenzaban en nuestra zona, a llegar tímidamente la música salsa, de hispanoamérica y se iniciaba aquel movimiento del meneo del body a cargo de las bachatas, las guarachas y los merengues. Fue cuando como digo mi amigo Lluis Silvestre, me bautizó con el pseudónimo del: catalán del caribe, dado a que siempre me han gustado esa preciosa música que te levanta el alma, además del cuerpo.


Cuando llevábamos las guarachas por doquier, regaladas por nuestra ilusión y nuestra melodía. Esparciéndola por hospitales, centros infantiles, lugares de acogida, orfanatos y demás, para que muchachos como nosotros la pudieran disfrutar y bailar.
Por eso y ahora queda contestado ¿Quien es el catalán del caribe?