El
mismísimo 15 de marzo, se casaban, disfrutando
de un futuro que ni imaginaban, lleno de esperanzas, alegrías y
seguros de prosperidad, porque les rodeaba una satisfacción
inenarrable. Corría
el año 1975—,
de eso hace ya un hartazgo de meses.

La
memoria histórica sí; les
recordará, aquellos sustos
y suspenses,
acaecidos en estos
nueve lustros citados.
Dejándoles
conceptos
claros,—que
se perciben una vez han pasado, o mejor dicho: han llegado las
consecuencias.
¡La
falta de imaginación!,
y la falta de previsión por parte de quien dirige.
Jamás
hubiese
imaginado,
aquel joven, recién casado, que cuarenta y cinco años más tarde,
le prohibieran salir a la calle, acompañado
de su mujer. Manteniéndose
a mas de un metro de distancia de ella
y de su
prójimo, por si acaso alguno
de ellos,
se le ocurre estornudar, o toser.
¡Así
cómo suena!, desde las más
altas esferas del país, se ordenaba el estado de Alerta
General
—
¡Inaudito,
pensaron
todos!—como en las películas del “Gordo y el Flaco” aquellas
de Oliver y Hardy, que les
partían el culo por
las risas.
Casi
todo prohibido, incluido, salir a la calle, si no es por causa mayor.
Ir
al medico, a la farmacia, a la compra del pan o la prensa, sacar el
perro a mear, pero yendo solo; ¡claro con el chucho!, sin otra
compañía. ¡No hay más!
Sin
entrar en ninguna parábola religiosa, ni presumir de nada, porque
aquel
joven, ya bien entrado en la madurez, fuera el
menos indicado y
se decía para sus adentros—No
entiendo nada, y cada día que pasa, voy a menos, pero,... que me
zurzan o me convenzan. ¡Lo necesito!
<<
El
mundo pende de una reflexión concienzuda—pensaba
sereno, notando el gran problema que se avecina—por
parte de algunos aficionados, que nos gobiernan y que no voy a
calificar, puesto que ellos mismos, se auto fotografían.
Tanto
material bélico, fabricado y comprado—continuaba
analizando—para guerrear y matar, para
hacer desaparecer de la faz del mundo, a otros que son semejantes a
nosotros, con las mismas faltas y defectos, las mismas envidias,
idénticos recursos malignos, los mismos despropósitos destructivos,
para que llegue un buen día—recordó
la información dada, por el Secretario de Salud del Ministerio que
dijo—:Que se trataba de una infección
venida de Wuhan, en la China, pero que a él nadie le quitaba su
opinión—y lo calificaba de «bicho cabrón, nacido con su
corona, para hacerlo más real».
Dubitativo,
se dejó llevar y reconoció que el virus, era producto de la poca
higiene.
Salido
de la mutación de un ave rapaz y un mamífero vertebrado, en un
lugar escondido de «vaya usted
a saber», si además esto es verdad, o es otra mentira que
nos han dicho y colocado, para que nos la creamos, como tantas otras
>>.
Añadiendo
a este cuento paranormal, el gasto que se invierte en artilugios para
hacernos daño, con un alto coste; vaciando las arcas de cualquier
economía al dejarlas yermas. Sin llegar a mitigar el importe de
todas las necesidades para erradicar al jodido «Covid».
Siendo
tan solo un cuerpo de unos 450 nanomilímetros de espesor, que se
instala por vías respiratorias hasta que acaba con nuestras vidas.
No
creen ustedes, señores, que deberían atajar de verdad la
problemática de esta enfermedad, olvidarse de fronteras, de guerras,
de ese politiqueo de mierda que usan, que no convence a nadie, y
comiencen a replantearse de verdad, un nuevo concepto de convivencia.
Aquel
que contrajo matrimonio, se encuentra recluido en su casa, como
cualquier buen habitante español, esperando que pase esta tragedia,
y rezando para que sus familiares, amigos, conocidos y demás
ciudadanos, que le rodean, puedan salvarse de la tragedia que se nos
echa encima.
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