Sábado nublado,
encapotado y feo. El paraguas aparece en escena a primer hora del día para
resguardarnos del agua venida del cielo.
Absolutamente todo y cuando
escribo este absolutismo:"todo", es porque hemos pensado hasta el
último de los cuadros que se nos pueden presentar a lo largo del festival,
imponderables que se dan sin llegar a imaginarlos y fatalidades que son preámbulos
a las ya conocidas razones, a los derivados de la fatalidad por llamarles de
alguna forma y no pecar de ignorancia. Las consabidas e impenitentes: leyes de
Murphy.
Los amigos
colaboradores, los incansables voluntarios, los inmejorables ayudantes, los
indesmayables de la junta, estuvieron haciendo piña hasta el final de los
acontecimientos.
Todo el valor que tienen los arriba nombrados, y jamás pagados dignamente, esforzados reconocidos que en silencio y sin brillo hacen su labor callada para que el conjunto luzca como todos queremos. Gracias a su coraje y empuje. Un abrazo para estos amigos.
Meses de preparativos,
de atrevimiento, y de análisis para que un nublado, un riesgo inesperado, ¿nos
amargue?
No cabe en mí; tono de
sugestión, ni en el de mis compañeros que han sudado tanto o más que yo, con
este Certamen.
Ha de salir perfecto.
Nuestros seguidores se lo merecen, y no digamos los artistas invitados, la "peña"
que sigue incondicionalmente en los autocares, todas las salidas que se programan, nuestras familias, amigos y
también aquellos que aún se quedan sorprendidos por nuestro habitual devenir.
Programando y
disponiendo diversiones, actos culturales, presentaciones de cultura, arraigo
de nuestros pabellones de arte, inauguraciones de certámenes y cualquier modo
escenificado relacionado con la cultura. Sin olvidar las excursiones que
organiza nuestro grupo de la Muntanyeta.
Dificultades como el
natural siempre surgen en el momento. A pesar de haber o previsto casi todo.
Los ensayos y en control de sonido no se pudo gestionar por la mañana, debido
a una entrega de diplomas que ofrecía la escuela de músicos, lo que nos hizo retrasarlo
hasta primer hora de la apretada tarde.
Todos tuvimos que
correr desde las tres de la tarde del sábado 30 de abril, algunos no pudimos
almorzar con tranquilidad ni relajo por tener que estar presentes en este o
aquel lugar.
Entre bastidores,
dirigiendo, en los aledaños de los camerinos, dando ayuda a los artistas, con
la recepción de los actuantes y sus necesidades perentorias, que en algunos
casos y también hay que referir son del todo caprichosas, el acomodo de los
espectadores en el interior del teatro.
Todo un mundo cuando
está por hacerse o faltan detalles de bulto. Fue transcurriendo pausadamente
los prolegómenos antes del comienzo.
El regidor andaba loco,
por ganar tiempo al tiempo y dar comienzo al espectáculo a su hora. Las voces de
algunos de los espectadores; gracias a Dios lo menos, que como todos sabemos
quieren tener razón siempre, se alzaban por alguna causa que a ellos no les
convenía, hasta que la razón les daba la pauta para que guardaran el mínimo de
urbanidad exigida, reconociendo que estaban dentro de sus propios errores.
¡Luces! Se oyó una voz
potente que nos sorprendía a todos en los fosos del escenario.
¡Comienza!
Los focos se apagaron
quedando una candilejas que de resquicio daba paso al inicio. Un telón cansado
que no se abría, y una voz que surgía por entre el rumor zumbador de la
palabrería perezosa, de aún; alguna parte del público que no se había acomodado
con suficiente preferencia, por aquello de la tardanza.
voz de presentación
De pronto aquel telón
tedioso, se comenzaba a correr a lo ancho, dejando la perspectiva cejuda por la
poca luz ambiental. ¡Pronto el speaker gritó!
_ ¡No se me queden
tristes que esto no va de ese palo! Esperando el aplauso que no tardó en
llegar, desde el estrado. La música emprendió un camino ligero. Una guaracha se
escuchaba claramente. Con música de salsa, prestada por el Gran Combo de puerto
Rico, y con letra de un poeta, arreglista y guionista de la casa, que compuso
el mensaje consagró a los allí presentes, por su elección dejando desparramaran
sus cuerpos, sobre la butaca que ocupaban para disfrutar del primer envite.
El primer actuante fue
Pier, que cantó cuatro canciones. Absolutamente ideal; su interpretación,
ayudado por los jaleos del respetable, nos hizo gozar, con sus románticos sones
y con sus merengues, acabando con sendos boleros que encumbró de sus asientos a
los creyentes en la música de alcoba, y en
las concordias de desafecto.
Le tocaba el turno al
romanticismo, a la sutileza, al estilo y a la suavidad. Viviana del Pilar,
cantante reconocida, con una voz singular que desgarra la pasión y la deja
inerte para que la recoja el necesitado. Presencia y galanura, de la actriz y
cantante. Emocionó al principio con canciones conocidas por el respetable, y
después con su repertorio exclusivo y perfecto. Acompañada por un pianista
excelso, repartió felicidad a borbotones en el gran teatro Massallera.
El speaker saltó a la escena, presentando al siguiente artista: Poniente, un cantor de los que llevan implícita su condición de comunicador, de estrella con luces propias, con presencia escénica y una juventud desbocada, que derrochó sin remilgos sobre el entarimado.
Comienza de nuevo el
espectáculo, dando la bienvenida a los espectadores que han dejado sus
localidades para ir a tomarse un cafecito al bar de las instalaciones de Can
Massallera, que de buena forma nos habilita al final del espectáculo a darnos
una cena frugal a cuantos se hayan interesado por su lista de bocatas y de ensaladas.
El primer invitado que
sale es un rapsoda fenomenal, perteneciente a la Asociación de Poetas de
Cornellá y de Semillero Azul, que les hace una parodia a los dos homenajeados
Omella y Marisol, responsables de cuanto se celebra, y que ha basado su
composición en detalles personales del propio matrimonio, haciendo gala de sus
tablas encandila al respetable y como no a ellos mismos, los cuales se funden
en un abrazo fraterno al final de su
comedia.
fotos de Gabriel y del homenaje
La hora de Ana Sánchez, llegó rompiendo estrépitos y haciendo antesala al tronío de una cantaora de autenticidad, de esas que llevan el talento entre el corazón y el cerebro. Saliendo al paso de su actuación con una ranchera. Apareció el brío, el arte, la fuerza, la rumba, el cuerpo y su voz. se pasó sobre la marcha al puro folklore pidiendo permiso a su clase y a su amigo Toni, que al final compartieron escenario en unas grafía artística de dos fenomenales cantantes, con dos voces de firmeza y densidad contrastada.
Etapa final
Toni Torres, el mejor en su género, decir que Toni pues que fue aclamado por su actuación por bordar el contenido. Comenzó su actuación con canciones de Raphael, y se llevó al público donde quiso. Cambió al ritmo de las canciones de Nino Bravo, y espectacular , su recorrido con el repertorio del astro valenciano.
Un lujo en el escenario y fuera de él.
El encuentro en Massallera con los músicos en homenaje la gente de la Muntanyeta, ha quedado como historia, sin embargo todos los que pudieron presenciar el estupendo concilio recordaran: Amistad, cariño y arte.
0 comentarios:
Publicar un comentario