Mostrando entradas con la etiqueta sombras. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sombras. Mostrar todas las entradas

sábado, 1 de noviembre de 2014

Sombra posible





Quiero abrigarme seguro,
de tu mano alimentarme
y cuando entorne mis ojos,
saber que no estás distante

Solo preciso tu sombra,
En tu anochecer sedante,
solo pretendo tu amparo,
que me ilumine ese instante.

Debería ser difuso
como clara bendición,
resistente y preservador,
el guardián de mi ilusión

Yo no tengo más codicia
que enamorar tu emoción,
sentirme tan deseado
que me arropes con pasión

No quiero otra sombra opaca
para mi cotidiana luz
que me sirva de almohada
cuando no tenga salud

No me importa lo demás
lo nuestro que dure siempre.
Lo otro es además,
carcoma de otra simiente






miércoles, 23 de noviembre de 2011

Seducción

Recogiendo tú sombra
en el camino te he seguido,
hasta el puente de piedra.
Donde confundido por la niebla,
desapareció tu emblema,
quedando erguido a la espera
de soñar la preciosa escena,
de poderme declarar.

Has notado mi presencia,
desde el inicio del camino
advertiste mi apariencia,
esa que has hilado fino,
preferiste dar licencia
en tu sentido divino.
Tu recato es preferente
vaya que diga la gente,
que de buenas a primeras
va la galana hilandera
con el primero que entiende.

Tus miradas no se aparcan
entre mis cejas pobladas,
es la duda de tus miedos
de no darle paso al viento,
que levante los inciensos,
del deseo inconfeso
envuelva los sentimientos,
de fijar tus ojos brunos
y pregunten a los míos
¿Molesto?  ¿Soy oportuno?

Es resplandor de mi vista,
de par en par, tu sonrisa,
o la tuya que resiste,
no se cansa y persiste,
buscando que sabe nadie,
hallando en lo que inste.


Nunca podré expresar
mejor que mis ojos claros,
sin mediar palabra dicen,
aquello que tu  predices,
con tu permiso otorgado,
y poderte cortejar.
 Evidencias me serviste,
para poder darme cuenta,
que tu;  esperas inquieta,
que yo pueda declarar,
el cariño que amontono
y que quieres conservar.

Imperativos insisten,
sobre nuestra seducción.
Si tararear mis deseos,
hace mejor al verbo,
enuncia superior tiempo,
recalca cual es mi sueño,
y te hace suspirar.

Entonces puedo y entono
mis cuitas por verte lejos,
intento cercar tus rezos,
suspiro por tus hechizos
y me acerco mucho más.

En ese puente de piedra,
que ha resistido avatares
de tantos siglos yacentes,
donde el paso de las huestes
no lo hizo ni temblar.
Espero, tu aliento ardiente,
que sea mía tu esencia
donde me pueda mirar.

Por ello pido a la suerte,
del soslayado destino
vuelva verte pasar.
Para declararte urgente
todo lo que mi pecho siente
y que te pueda agradar,
si tú me das tu cariño,
ese que siento preciso
para poder tramitar,
tantas dichas compartidas,
de un comienzo sin final.