jueves, 7 de enero de 2016

Lamento



Nos sorprende el Año Nuevo
otro más que rompe fuerte
¡madre no me dejes solo!
entre mi vida y tu muerte.

Recuerdo tus verdes años
cuando quería adsorberte
por ser la poseedora
y mis caricias prenderte

En la sala se vislumbra
una luz ácida, inerte
mi madre que lucha y lucha
para engañar a su suerte

Del hospital tan sombrío
quisieras poder perderte
por ser un lugar ingrato
con ganas de reponerte

Como aguanto este tormento
como quitarte y ponerte
como puedo imaginar
como pensar en perderte.

Las noticias no son buenas
pronto no podré ni verte
¡madre no me dejes solo!
entre mi vida y tu muerte.







4 comentarios:

German Rodriguez Aquino dijo...

Bello y sentido Poema Mi Querido Emilio. Abrazos.

Pablo Palacios dijo...

Hermoso poema.

Pablo Palacios dijo...

Nosotros nos hallamos encarcelados en una rigurosa red y camisa de deberes, y no podemos salir de ella--, ¡ en eso precisamente somos, también nosotros, " hombres del deber " ! A veces, es verdad, bailamos en nuestras " cadenas " y entre nuestras " espadas ", con mayor frecuencia aún, no es menos verdad, rechinamos los dientes bajo ellas y estamos impacientes a causa de la secreta dureza de nuestro destino.

Eduardo dijo...

Que precioso verso, Emilio.
Una madre lo merece todo y lo has definido bastante bien.
La muerte siempre nos sorprende y no importa la edad jamás admitiremos que se no marche un ser querido y mucho menos si es nuestra querida madre.
Descanse en paz.
Un fuerte abrazo, Emilio.

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