lunes, 10 de diciembre de 2012

Feria de la Purísima, 66 edición


Amigos todos, el tiempo vuela… ya lo decía mi abuela, pero lo pasado queda en el ayer y debemos mirar hacia adelante. Tenemos una edición más de la Feria de la Purísima, la famosa “Fira de la Purissíma”, en Sant Boi, donde se mezclan las gentes, los gustos, los fríos, los olvidos e incluso los buenos momentos.

Casetas de turrón, venta de bisutería, ropa de cama, ferretería, productos para el crecimiento del cabello, hierbas afrodisíacas que hacen crecer las ganas de …y menguar los apetitos de comer, coches nuevos y usados, baterías de cocina, instrumentos musicales, ropa intima de señora, calzoncillos de trabajo para los oficiales del tablón, seguros de vida para los que tienen dinero y pueden sufragar el dispendio, chucherías para los niños y los abuelos, esos que ya les falta la mitad de la dentición y chupa y rechupe… en el mesón del gitano:””Hay quien se chupa los dedos y los hay que se chupan las manos… “” 

Se frotan de gusto los individuos que regentan negocios, esos que esperan al listo de turno para vender un corte de traje, con esa tela que una vez la lavas, ya no encoje, porque son de tergal y muy sintéticas, la clásica barraquilla de los churros, con azúcar… Recuerdan la canción de Celia Cruz, aquella que hablaba de su bemba “colorá”.

Vean el Video del Concierto en el Ateneo, pulsen el link
 
                                        http://youtu.be/-0M0a3Qgmkw
 
 

El sabor del regaliz, los sombreros de lana para las amplias frentes de los calvos, las castañas asadas, las azafatas con minifalda intentando vender apartamentos en la playa o montaña, con más frío que el que se perdió en la isla. Altas como las cumbres borrascosas del famoso libro y con unas piernas más largas y huesudas que un mes sin pan.

Los expositores de frutas y verduras de los apenados agricultores, que tras un año de cosecha muestran los productos de la tierra en los preciosos stands que la propia feria dispone para tal fin. Este año, algo diezmados imagino que por los precios que hacen pagar por esos expositores.

De todo y para todos, una amalgama de cosas impensables, que hacen que el recorrer los pabellones y tenderetes, no pueda hacerse en menos de tres o cuatro horas. La gente se agolpa en las gargantas de paso, que permiten los movimientos cansinos del trayecto. Los carros de los niños, armatostes metálicos por delante tropezando en alguna que otra rodilla del distraído, o el perrito que sin bozal arrastra a su dueño, oliendo por entre los recovecos más insospechados de los paseantes.

Sabemos que la Feria pasa volando, dura lo que aguanta un caramelo en la puerta de un colegio, o sea ¡Nada!  Porque si nos ponemos a mirar, ya está pasando la fecha y seguro, cuando tú amigo, amiga lo leas, con seguridad ya ha transcurrido un par de días y es historia.

La sexagésima sexta edición. Dicho así parece más fácil: 66 veces ha cumplido perfectamente su cometido, con la alegría y el sabor de una Feria amplia y con sabor navideño. Un encuentro que predispone a las personas a recibir la Navidad con mejor humor y aceptación.

Mejora año tras año, a pesar de la falta de dinero y la codicia de alguno, porque la gente, quiere que así sea. No hay mejor antídoto para la crisis que salir a pasear por la propia feria, a pesar de no gastar, el que puede lo hace, el que no, se abstiene, pero en esa tesitura se mitiga algo la pena negra de la dificultad económica. Esa condena que ya nos persigue desde hace tantos años y que lo peor, no sabemos cuánto nos ha de durar.

Para no marcharnos del tema principal, digamos que es una bendición el poder contarlas, ver como las gentes de todos los lugares del territorio llegan y pasean con sus atuendos, sus alegrías y su diversidad.

Vean otro Video del Concierto en el Ateneo, pulsen el link

                            http://youtu.be/s4IFvlKzvFc
 

Los feriantes, con sus caras de frío, aguantan lo indecible en pro de vender, de ofrecer ese producto que llevan con esa amabilidad ya característica del propio mercado.

Dando gracias al cielo, que este año, ha sido fresco, pero seco. No ha llovido, que es bastante. Acostumbrados en anteriores ediciones ese chaparroncito que nos mojaba y que impedía el buen paseo. 

El amplio abanico de festejos, ha sido también memorable, en todos los centros, cines, teatros, había alguna muestra de cultura, exposición de cuadros, de cerámica. Podemos presumir que ha sido otro año más, de disfrutar la Fira, y aunque se haya notado el recorte, no ha dejado de ser vistoso y agradable. 

Este año, inclusive, se celebraban los 100 años de la llegada del “Carrilet” a nuestra villa, un 29 de diciembre, llegaban por los caminos paralelos de hierro, aquella locomotora que traía “un pan bajo el brazo” hacia nosotros. 

Seamos positivos, y miremos con esperanza hacia el futuro, esperando que vengan tiempos mejores y con seguridad, habrán de llegar. Ya saben aquel refrán que dice: No hay mal, que dure cien años. Pongámonos manos a la obra y tengamos por lo menos, las ilusiones dispuestas, para lo bueno que les deseo les alcance.

2 comentarios:

Pedro Sánchez dijo...

Soy uno más de los cientos de paseantes que circulaban por la feria que bien describe el amigo Emilio.

Pues bien, el único incoveniente era el frío propio de la época del año que se celebra; por lo demás, daba gusto pasear entre tanta oferta siendo muy defícil resistir la tentanción de comprar o degustar las sabrosas viandas que allí se ofrecía.

Al mismo tiempo se pudo disfrutar del extenso y bien diseñado parque de Arata Isozaki, que seguramente muchos todavía no lo conocerán.

SHE dijo...

...hiciste tal descripción del lugar Emilio, que yo también sentí que estuve ahí, me encantaría y creo que merece una historia aparte ese tren que mencionaste.

saludos y gracias!!!

Publicar un comentario