Percibí en su mirar
evocando el recuerdo
de unos años atrás
en mi pleno apogeo.
Tu mirada me dijo
sin palabras expresas
No eres nada vulgar,
y respetas dilemas.
Sin embargo me fijo:
en tu mirada endeble
pudiendo rescatar
un castigo indeleble.
Clara, la hebra en mi sien
acuñando un silencio,
esfuerzos de esa mies
que con mudez absuelvo.
Fluye mi tiempo aprisa
veloz y sin demoras
causándome la risa
y
el ocaso a deshoras.
Mi tiempo se detiene
y ante dudas, derrocha.
¡Ansia sí!, que las tiene
de un algo que trasnocha.
Entero y tolerante,
si alguna vez comparas
el ahora y el antes.
No hay duda; nada iguala
Emilio Moreno. Autor.

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