jueves, 29 de enero de 2026

La última balada de Dean - Dean's last song.

 

Después de su actuación en el escenario del Teatro de la Ciudad de Minneapolis, Dean Martinelly se preguntó sin más. Inmediatamente sufrido el acceso brutal dispensado por su psiquis. Sin venir a cuento. Tras una visión misteriosa. Un sopetón expelido por su mente, que tuvo mientras interpretaba una canción compuesta para todos aquellos indiferentes, reaccionarios a lo que sucedía en el mundo. La letra de la canción quedó reflejada con la armonía melodiosa y la música que llevaba intrínseca aquella balada que decía:


Quien es el mortal que no especuló
aunque lo imaginara de pasada.
el instante del fin y despedida. 

Quiso pensar en otro estrato, pero debía seguir con aquella pieza que a su vez era tarareada por su público. Pensó mientras la cantaba en todo su pasado relacionado con la gente a la que trató. No pudo cambiar el pensar, y en paralelo iba cantando aquella dulce y triste balada que no siempre ni por costumbre interpretaba. No con demasiada frecuencia —pensaba en ello, elucubrando los posibles escenarios a los que sin duda se tendría que enfrentar.


El intervalo del adiós. ¡Del Fin!
Cuando será, y cómo llegará.
incógnitas que siempre nos planteamos.

No le causaba demasiado desasosiego, pero sí, le dejaba exhausto después de aquellas reflexiones, que su cabeza y su mente le sometía, queriendo descubrir sus pensamientos más ocultos.

Llegado al tercer estribillo de la balada, líricamente miró hacia donde estaba su público y enardecido y apasionado encendía las luces de sus teléfonos y los mecheros para que se viera la llama del fervor de entre todos los asistentes. Mientras canturreaba así:


Un santiamén que ni siquiera avisa
Llega así, y te preguntas con reparo,
cuando menos esperas y molesta.

Se auto convencía mientras avanzaba en aquella melodía cantada, en la que tendría calma, si es que llegado ese instante tuviera la posibilidad de controlarlo y no fuese demasiado agónico. Aunque se preguntaba para sus adentros.

 —¿Tendré valentía? 

Continuó cantando la siguiente tonadilla, el cuarto poema que decía y planteaba dilemas sobre su piel. Explícito en su letra. Todo aquello que le pasaba por su cabeza en aquellos instantes. Emocionado transmitía su pasión en aquella representación a los forofos que desde el patio de butacas embebían su actuación.


Pensar en ello, te aja así la piel
Planteando preguntas que ni sabes
Contestar por ignoto y vil recelo.

Sereno aceptó toda clase de gratitud del respetable, saludando con cariño a todas las muestras de acato que recibía sin dejar de pensar en lo que le había sucedido encima del escenario. Una vez se agotaron los aplausos, necesitó de un mínimo descanso y entró en los camerinos para sofocarse, tomar la medida de lo sucedido y volver a enfrentarse con el espectáculo.

Salió de los vestuarios y queriendo especular en cuestiones crematísticas, pretendió dejar ese conato radical al margen. No pudiendo, como si la hora de su final, estuviera en el dintel de su puerta.

Los seguidores; en cuanto pisó de nuevo el tablado, comenzaron sin más a cantar y a canturrear y repetir parte de la canción que acababa de interpretar, vocalizando y tarareando a viva voz la letra de una parte de las variadas cantinelas de la balada, que les había llegado nuevamente al alma. 

  

En aquel lugar que tan ignorado
Conocemos por muchas referencias
El más allá. El grande Paraíso.

Se preguntaba con denuedo. Iré yo a ese lugar tan dichoso. Al cielo, al más allá de las tinieblas. Lugar del que habla la gente, sin saber si es cierto.

Si existe, ciertamente.

Tan solo descrito por aquellos que tienen fe y nos la inculcan.

Llegada la última parte de la canción. Donde predicaba que no había vuelta atrás, que seríamos humo. En aquel lugar de color turquesa, donde ya no cabe la maldad….

Y finalizaba la canción, con el final sonado:


De donde nunca. Se vuelve jamás.
enclave donde dicen es azul
paraíso celestial, lugar de fe.

Dicen tantas cosas, —elucubró Dean.

Mirando a sus fans sumisas como gacelas, dispuestas a rasgarse las vestiduras impregnadas por Dean. A lo que él dispusiera.

Concibiendo y recordando el lamento que dice el pueblo.

Frases y detalles que pocas, debes creerte. Menos de la mitad.

Aunque Dean Martinelly. El cantante de música country, ya caminaba hacia ese “Paraíso Celeste”. El mismo que mencionaba en su cantar, sin saberlo.

Los pensamientos que tuvo en el escenario, no eran inclinaciones en sí.

Era la letra de su última canción.

Actuación interpretada con su banda. Trabajo memorable que quedó registrada en los anales del más puro Rock and Roll.  

Parte de la letra la cantó en inglés, y decía así:

 

Who is the mortal who didn't speculate,
even if they only imagined it in passing?
The interval of farewell. Of the End!
When will it be, and how will it arrive?
Questions we always ask ourselves.

 

La traducción al castellano es así:

 

Quien es el mortal que no especuló
aunque lo imaginara de pasada.
el instante del fin y despedida.
 
El intervalo del adiós. ¡Del Fin!
Cuando será, y cómo llegará.
incógnitas que siempre nos planteamos.
 
Un santiamén que ni siquiera avisa
Llega así, y te preguntas con reparo,
cuando menos esperas y molesta.
 
Pensar en ello, te aja así la piel
Planteando preguntas que ni sabes
Contestar por ignoto y vil recelo.
 
En aquel lugar que tan ignorado
Conocemos por muchas referencias
El Más Allá. El grande Paraíso.
 
De donde nunca. Se vuelve jamás.
enclave donde dicen es azul
paraíso celestial, lugar de fe.














autor  Emilio Moreno
 

 


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