Quisiera tener poderes
para evitar más tragedias.
Esas; las inesperadas
por propia naturaleza.
Y las otras impostadas
por falta de inteligencia.
O desidia de magnates
que solo miran su hacienda.
Desde aquí me sumo al luto
de los afectados. ¡Todos!,
y cuantos padecen ahora
por el rigor de ese lodo.
De ese fruto, muy crecido
que por desidia rodea
a esa población que sufre.
Mientras ellos alardean.
Con el capricho de algunos
que no cumplen cometido
y se excusan con delito
por saberse consentidos.
Que fácil echar la culpa
a las vías, lluvia y viento.
o la inclemencia del tiempo,
¡Dónde está el mantenimiento.!
A las riadas que llegan
y al no tener previsión
por falta de presupuesto.
Nos ahogamos; sin razón.
Ahora toca transportes,
aviones, coches y trenes.
Con cuál de ellos viajo
que no desquicie mis sienes.
Desde aquí mando mi luz
pésame y las condolencias
a víctimas de Adamuz.
Por las perversas tragedias.
A los que perdieron vida,
cosecha, casa y familia,
y a esos que aún les lloran
por un dolor que no priva.
A todos; mi afecto grande
que Dios los tenga en la Gloria
y les libre del marasmo
y la excusa tan notoria.
Dejo escrito este soneto
El que dice y continúa
Ofreciendo mi respeto
Y sin mostrar ni una púa.
Tras las noticias de lo sucedido
con accidentes de ferrocarril,
“Danas”, tan agresivas al por mil
y ruinas varias que nos han medido.
Propongo con firmeza, ir precedido
de esa esperanza que colma mi atril
pidiendo al cielo no llene el barril,
librándonos del mal tan repetido.
Dicen: que
donde está el cuerpo hay peligro.
Nunca se había ajustado tanto el dicho
Por lo que está ocurriendo con denigro.
Hemos de continuar, aun sin capricho,
Por desconfianza, que a veces no libro
y tramitando el mal, me siento un bicho.
A los afectados de Adamuz.


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