Impertinente debo ser por
norma.
y aunque a veces reprima
tanto enojo
consigo equilibrar todo el
congojo
que sufro si alguien me saca
de forma.
Mis cejas evidencian molde y
horma
irradiando la tensión que
recojo
que supura mi rabia con
arrojo,
y el sofoco y desliz, que me
trasforma.
La falsedad barata no resisto,
a pesar de un esfuerzo que consiento
obligado por no ser tan
previsto.
Sin agravio. El lugar con
argumento
donde puedo decirlo, y ¡Sí:
rechisto!
Ansiando ser venial, algo irredento.


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