sábado, 20 de septiembre de 2014

Maderamen





En los confines del mundo
los navíos de Cortés,
esos buques de madera
cortan el viento al revés

Un relámpago de fuego
prende miedos sin querer,
marinos desconcertados
rezan a la virgen con fe

El milagro se perfila
proa y popa del bajel
todos van a la deriva
el prodigio está por ver.

Una centella fulmina
la fragata al amanecer
alcancemos aquel rumbo
la tierra ha de aparecer.

Bucaneros desalmados,
bandidos y malhechores
dejaron la nave tinta
con la vida de los hombres.

Milagro ¡tierra a la vista!
Gritó la voz del timonel
entre el lio de la turba,
que combate  por  emerger

A mitad del desembarco
brillan tal cual, los aretes,
espadas de fino acero
de Toledo, estiletes

La muerte muy angelada
vestida de azul celeste
traspasada con ventaja
por espadas y floretes

Don José de Zaragoza
prende muerto en el pescante,
su pecho lleno de heridas
parten su corazón grande.

Aquel capitán marino,
encontró la muerte errante.
Por salvar las tropelías
del marinero mercante.

Cortés con la armada llega,
Por cubierta aparece
hervores de sangre mana
triste canción ya silente.

¿Quien mató a Zaragoza?
¿Quien es el que le dio muerte?
Han matado a mi hermano
Dijo Cortés tristemente.



1 comentarios:

Jorge Ampuero dijo...

Historia que se repite por tantos lugares.

Saludos.

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