Más de cincuenta semanas han pasado, desde la última cita con el
grupo de Virgitanos y agregados. Aquellos amigos que celebran una vez cada
doce meses su reencuentro. Lo hacen amparándose en una comida y albergando toda
su simpatía y camaradería. Llegan de
varios lugares, dispersos por la geografía comarcal catalana, incluso alguno de
Andorra la Vieja.

Eduardo, _amigo de todos y uno de los promotores de la idea_
decía, amablemente y poniendo énfasis en sus palabras, aquel refrán o dicho
castellano: “No
hay que juntar las Churras con las Merinas”. En
referencia a que había que procurarse, no mezclar a personas que no tuvieran
los mismos gustos, o fuesen de otras regiones o partes de la geografía. En el
intento de agradar a todos y nunca dejar a nadie insatisfecho._ Cosa difícil
por otra parte, ya que los individuos se unen y entablan amistad, sin regla
fija previa. Por lo que ya hay nacidos fuera de los límites de la milenaria
Berja, y alrededores de Almería, que también saben adaptarse y buena muestra
dan de ello.
Ya comienzan a venir tímidamente, y estar presente en las
comidas anuales, los hijos de aquellos que iniciaron la singladura, familiares
allegados y amigos de estos que se encuentran tan a gusto en esos “meneos”.
Consecuencia que se va incrementando a medida que unos a otros, se dan la
noticia de boca en boca y se conoce el detalle de esa celebración, que ya se
está haciendo popular.
La verdad, que a todos no puedes atenderles como merecen, puesto
que hay tantas personas, que no da tiempo, en el lapso de la comida poder
departir y recabar todo lo que interesa, saber cómo les va la vida, conocer
cuántos nietos tienen cada uno de ellos, sus nombres, preocuparte o hacerte
partícipe de sus inquietudes, de sus necesidades, de todas esas peculiaridades
que se dan en el día. En pocas palabras, conocerles mejor para ofrecerles más
conversación, poder departir con ellos después de la comida, quedar a tomar un
café en momentos determinados. Hacer broza de la amistad y conjugar alegrías. Algo debe tener el agua cuando la bendicen, ya
que incluso sin llegar a todas estas máximas, nos reunimos cada mes de
noviembre.
Después si nos fijamos y atendemos los diálogos que se dan en
cada una de las mesas, observas que los temas son variados y atrayentes.
Ninguno habla de la crisis, de la prima de riesgo, de que si nos van a
intervenir quirúrgicamente los ahorros que tenemos. Con todo el esfuerzo que ha
costado, ni más ni menos que una vida trabajando. Si vamos a tener más divisorias…
de las ya habidas. En cambio, ¡Sí!
…disfrutas oyendo que Manolo o José, le cuenta a Juan o a María, aquellos
recuerdos de la niñez, de la juventud, que vivieron allá en sus lugares de
nacimiento y que ahora vienen a cuenta, porque hacía más de un año que no se
veían. Igual se han explicado la misma historia diez veces, pero cada una de las
versiones da más gusto escucharla, porque le ves diversos matices que antes no
apreciabas. También reconoces el aprecio que se tienen Paco y Julio, y no
digamos el esfuerzo que hace Joaquín y Teresa ayudando a Manuela y a Ramón, son
todos sin dejarme ni a uno excepcionales y una gente estupenda.
Para no olvidarse la tarea de Juan Céspedes, amable que reparte gusto sin
esperar nada a cambio.
Felicitar a estos promotores de la comida, a Juan José Pérez, el
hombre que unió Roma con Santiago, por su gracia, templanza y saber hacer, él
que a base de paciencia averigua la deriva de los apellidos y que hace esta
labor sorda de ir hallando almerienses por las redes y encima animarles para
que asistan al festín. Un gran amigo; este Juan, por eso lo aprecia todo el
mundo aunque algunos ni siquiera lo refieran. La idea del programa
de televisión de: “españoles por el
mundo”, igual es original del propio Pérez López y lo desconocemos.
Seguiremos en la brecha, con la causa enraizada, agradeciendo al
cielo nos dispense tiempo, para poder
disfrutar de muchas comilonas más, de un encuentro tras otro, que podamos
volver a reunirnos el próximo noviembre, aún y cuando no sepamos si nuestra
prima; esa tan neurasténica, la del riesgo, se ha cortado los cordones del
zapato, se ha tirado de los pelos, se ha afeitado el ombligo, o se ha montado en el dólar, tratando de
embelesar a tantos alemanes listos y concienzudos que parece ser; vuelven a ser
los dueños de la nueva Europa.
Amigos felicidades por vuestra alegría, por dejarnos pasar un
día tan ameno y agradable y por los ánimos que regaláis que son del todo
naturales y de cosecha propia.
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