Aquel payaso
narró
en la noche que
moría
cuál fue su gran
decepción
al perder al gran
amor
que aún lo
palidecía.
Decía el chusco
bufón
lleno de
melancolía
a sus dos
acompañantes
en noche que él
escogía…
dando su adiós
expectante
en el final de
sus días.
Para ti soy
cristalino,
sí me miras no me
ves…
y si me ves no te
fijas…
habrá señales
lejanas
que las llevas en
tu piel
enredadas en
membranas
Has intentado olvidar,
mis visitas a tu
cama,
aquellas promesas
falsas…
que se quedaron
en nada
por tus decepciones
vastas...
Sabes quién soy y
me extrañas.
Dice: la mancha
al carbón,
conmigo no valen
mañas
que la vida es un
tambor
y al oído: tanto empaña...
Después de tantas
promesas
de guerrear en tu
cuerpo
con las caricias floridas
yaciendo en distrito
abierto…
solo me llevo tu aliento...
…
Me abandonas por
el dueño
de este circo tan
perverso.
Con una oferta
fingida
y el modo con que
te ungió...
en tu bolsa y a
tu sueño…
Aquella
separación
buscada por tus
caprichos
dejó fruto y
decisión
con muy pocos
susodichos…
Ahora todo es punción…
El bardo: deja
este beso
para la mujer
amada,
aquella que lo
cambió
en arrebato
negada...
Sin saber que se
jugaba...
Dando poca explicación
aquella dama, lo
añora
cuando ya no hay
solución
porque el juglar se
marchó
a su cielo, y en su
aurora...
…
En la tumba del
payaso
lloraba triste y regina,
por la muerte del
finado
sufriendo por ser
indigna,
y su compunción
precisa...
Maldiciendo con
pasión
desgarrándose en
su oprobio
dejó morir la
semilla…
de su infeliz
decisión...
por la que está
arrepentida...
autor: Emilio Moreno.


0 comentarios:
Publicar un comentario