Sin pensarlo ni entenderlo
se encontró en el hospital,
por un suceso doméstico
que no era habitual.
Sucedió sin comprenderlo
en un desplome brutal,
dando en el suelo sus huesos
y su contusión craneal.
La reacción; no pudo verlo
fue rápida y no venial
el golpazo fue aséptico
por movimiento anormal.
Exceso sin proponerlo
casi rompe el costillar.
La sangre caía a chorro
teniéndolo que abortar.
Como no lleves cuidado
un susto nos vas a dar
le decía al remilgado
aquella voz de verdad,
porque encima aquel dañado
pretendía justificar.
Esa caída fulgente
desde encima el pedestal.
La voz seguía anunciando
con toda solemnidad
lo que pudo haber pasado
por mera simplicidad,
y lo malo, no es que sea
una broma por demás.
Te juegas la vida y rancho
por esa comodidad
al no seguir al dedillo
normas de seguridad.
Habrá que hacerle un escáner
y después ya; suturar.
No vaya a ser que se escape…
la esencia del además.
Colocaremos las grapas
para poder trepanar
el cuero del cabelludo
y ya se pueda peinar.
Le duele a usted la cabeza:
indagó el facultativo
que era doctor especial,
y un tanto especulativo
buscando toda verdad.
Mirándose a su paciente
que de forma primordial
escuchaba consecuente
un dictamen sustancial.
El destino va marcado
desde que naces está…
y aunque quieras camuflarlo
en el momento será.
Y a pesar de los cuidados
que debemos respetar
cuando te llega la hora
no te vale reemplazar.
Mucho se apela al destino
al que asumimos vendrá,
aunque lo creemos lejos
cerquita a nosotros va.
En silencio oscurecido
sin destacar mostrará.
Hasta que llegue la hora
de un retorno sin final...
Autor: Emilio Moreno


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